¿Qué es la política?. ¿La sucesión de sistemas de gobierno o la estabilidad del menos malo?. ¿La circulación o defensa de argumentos sostenidos en un universo ético?. ¿La contención de intereses evitando continuamente la violencia o algo que nos permite una experiencia con el otro sin negarlo una y otra vez?
¿Qué lleva, entonces, a que la mercancía y la propiedad tengan más valor que el hambre de un hombre, que la miseria exhibida de un niño en la calle?
Esta pregunta orienta este libro y esboza una respuesta audaz, tomando el diálogo entre un Marx poco conocido y Hegel, para luego enlazar estas respuestas con lo que sucede cuando la política juega con el tiempo.
Y el tiempo ya no es solo sucesión inexorable. Ahora, aquí, es matizado por la precipitación, el fracaso de la espera, lo que surge del otro, lo inesperado. En esta interrupción de lo continuo de un pensamiento lineal, surge el lazo con el psicoanálisis de Freud y Lacan, introduciendo en las polémicas sobre la política, el tiempo de la subjetividad.